A las 6:00 a.m., en pie. Con el trastazo del móvil en el suelo terminamos de despertar a todos los peregrinos que no habíamos logrado despertar aún. El desayuno es un buffet libre que, aunque poco variado, incluye tostadas de pan del día. En tiempo récord nos ponemos en marcha y al poco estamos casi en Atapuerca. Unos centenares de metros antes, unas curiosas piedras llaman la atención al borde del Camino. Una placa explica que fueron levantadas hace unos años siguiendo las técnicas prehistóricas. Simpático monumento.
Poco después empezamos a subir las cuestas que dejan atrás el pueblecito de Atapuerca. El Camino pasa al lado de unas alambradas que delimitan terrenos del Ejército. Al final de la subida nos espera una esbelta cruz de madera. Desde el alto se divisa perfectamente Burgos. Parece que está cerca, pero quedan más de 15 kilómetros aún.
Lo malo de esta etapa son los excesivos tramos de asfalto. En verano seguro que es más duro, lógicamente. Muchos de los pueblos que atravesamos o indicados en las bifurcaciones tienen el mismo apellido: Riopico. Cardeñuela, Orbaneja, etc. Obviamente atravesamos el Río Pico. Caminando, caminando llegamos a la AP-1, y poco después nos encontramos con la alternativa de seguir por el Camino tradicional, que ha evolucionado en asfalto y aceras, o bien seguir una vía más campestre, que bordea el aeropuerto, camino de Castañares. Sin dudarlo elegimos la segunda alternativa.
Tras unos cuantos kilómetros llegamos a Castañares, donde descansamos y nos comemos las manzanas con las que nos obsequiaron al registrarnos en el refugio de Agés. Aunque es posible seguir la N-120 hacia Burgos, hay una alternativa infinitamente más agradable: el paseo fluvial siguiendo la margen izquierda del río Arlanzón. Coincidimos además con un jubilado y dos jubiladas muy simpáticos los tres que se lo conocen bien y son de la misma opinión. Todavía quedan unos 6 ó 7 kilómetros para llegar al centro de Burgos, pero apenas nos detenemos porque la meta está cerca. El paseo está lleno de gente que pasea y hace deporte.
Una vez en Burgos solo queda admirar el exterior de la catedral, comer (más exactamente, atiborrarnos) en El Morito y comprarles una camiseta de recuerdo a los dos pequeños peregrinos. No podemos hacer más, ya que el autobús sale a las 15:00, lo que marca el fin de esta segunda serie de etapas. Ya solo quedan 19 o cosa así.



No hay comentarios:
Publicar un comentario