miércoles, 27 de junio de 2012

Etapa 16: Terradillos de los Templarios - El Burgo Ranero (31 km.)

Como el refugio estaba bastante vacío, hoy ha sido la primera vez que nos despertamos y dejamos el refugio sin ver casi a nadie. Y también porque hemos decidido salir cuanto antes y desayunar en Sahagún, dado el más que probable calor que va a hacer.

Pero el calor no va a ser el protagonista hoy. Afortunadamente está nublado y el sol no se deja ver apenas. Al menos hasta el mediodía. Además, sigue soplando un airecito que ayuda sobremanera a hacer la etapa cómoda. Y por si esto fuera poco está el largo paseo de falsos plátanos, que dan sombra de forma intermitente, lo que es un lujo si se compara con la ausencia casi total de sombra en las etapas previas.

SanTirso
Por Moratinos y San Nicolás pasamos con buen paso, intentando ganarle tiempo al calor. Y así llegamos al límite de la provincia de Palencia. Dejar León nos llevará mucho más tiempo: es la provincia con más kilómetros de Camino de Santiago. Aparece Sahagún a lo lejos, pero no nos dejamos engañar: tardaremos cerca de una hora en llegar. Nos hacemos unas fotos en el puente que precede a la ermita de la Virgen del Puente (muy propio).

Aunque no hay pérdida, el GPS nos confirma que estamos cerca de un BBVA (alta prioridad, ya que nos estamos quedando sin blanca: en los pueblos no hay cajeros y no suelen aceptar tarjetas). Cruzada la vía del tren, el primer bar que encontramos está tomado por peregrinos, la mayoría conocidos. Es un acierto, porque ofrecen un desayuno razonablemente completo a un precio muy asequible.

Mitad del Camino
Una vez reconfortados, seguimos la marcha y admiramos el románico mudéjar de San Tirso y el arco barroco de San Benito. Nos enteramos también de que estamos a la mitad del Camino: un pedrusco, unas huellas y un bastón permiten inmortalizar el evento; ofrecimiento que no desperdiciamos ninguno de los cuatro, aunque a alguna le cuesta más que a otros hacerse la foto.

Seguimos Camino y cruzamos el río Cea al salir de Sahagún, y unos kilómetros más adelante nos encontramos la bifurcación que permite ir a Calzadilla de los Hermanillos (este nombre lo debió poner algún pariente de Flanders). Nosotros seguimos hacia El Burgo Ranero. En la primera parada conversamos unos minutos con unas agradable damas venidas del otro lado del océano (de Kansas una de ellas). Se sorprenden también de que seamos tan pocos españoles.

A partir de aquí impera la monotonía del andadero, los falsos plátanos (más de 32 kilómetros, no está mal), el sol que se deja sentir cada vez más y el bochorno que crece. Pero menos tocados de lo previsto llegamos al final de la etapa a las 14:10; en concreto, al albergue Domenico Laffi. Las albergueras son dos italianas muy agradables. Quizá por eso hay una mayor proporción de italianos entre los peregrinos allí alojados.

Tras la ducha, nos vamos en busca del menú y lo encontramos en uno de los restaurantes que hay enfrente del albergue. No es barato para ser un pueblo, pero tienen el detalle del invitarnos al café. El resto del día transcurre como el resto: descanso, lavado de ropa, compras en farmacia y tiendas y paseo hasta la cena. Lo especial es que juega España con Portugal... y gana, sufriendo hasta el último penalti, pero gana.

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