Tocamos diana de nuevo a las 5:30. Con más razón que ningún otro día, ya que hoy disputamos la etapa reina del Camino. Hemos dormido menos de la cuenta a causa del partido de fútbol y el calor, pero no hay excusa. Es casi imposible llegar antes de la comida, así que planeamos comer en Puente Villarente y descansar un rato para llegar por la tarde a León. No necesitamos albergue, ya que hemos reservado habitación en un apartotel: un pequeño homenaje para la escuadra de peregrinos complutenses.
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| Albergue de Reliegos |
Empezamos con un pequeño error: a los 20 minutos de caminata me doy cuenta de que nos hemos dejado los plátanos en el albergue. Me vuelvo a por ellos corriendo: son dos kilómetros y pico más entre ida y vuelta. Me cruzo con algunos peregrinos que supongo que pensarán que no estoy en mis cabales (es de noche). Una vez recuperada la fruta, seguimos la hilera de falsos plátanos entre campos de regadío, cruzamos la vía del tren y llegamos a Reliegos (unos 13 km.), donde habíamos previsto desayunar. Cumplimos con el plan. Este pueblo, con casas cueva y cuyo albergue tiene una fachada muy alegre, se hizo famoso en su día porque le cayó un meteorito de 9 kilos, menudo susto si alguien lo vio caer.
En Reliegos nos encontramos con David y Carlo, y con ellos hacemos los siguientes 6 kilómetros, a toda mecha, hasta Mansilla de las Mulas. Vamos increiblemente bien de tiempo y de ánimo. Sellamos en el ayuntamiento esperando que el sello sea el mismo que nos pusieron la primera vez, pero el sello es más soso. Descansamos un rato en la plaza. Este pueblo es muy agradable y merece una visita porque tiene (restos de) muralla, con varias torres y puertas, iglesias, el puente sobre el Esla.
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| Entrada más que peligrosa |
Tras cruzar el Esla nos metemos en una recta paralela a la carretera N-601 poco (o nada) agradable. Observamos que las acequias pierden agua en muchas de sus juntas. Así nos va. Empieza a hacer calor, pero no tanto como en días anteriores. El ritmo es de 12 minutos y medio por kilómetro, que no está nada mal. Al final llegamos a Puente Villarente. Se entra por un puente sobre el río Porma tremendamente peligroso, como puede verse. Según leo, el puente para los peregrinos estaba previsto que se terminara en 2010. Estamos en 2012 y lo único que se ve son obras: quizá en 2014.
Pensábamos comer aquí, pero es pronto, así que decidimos comprar la comida y seguir hasta el área de descanso que hay a unos 4 kilómetros, en Arcahueja. También compramos unos pasteles para celebrar el cumpleaños de la abuela. Sabia decisión: el área tiene sombra, sopla un viento que reduce la sensación de calor y la comida sabe a gloria. Mientras descansamos, pasan muchos peregrinos. Además, ya solo quedan 8 kilómetros hasta León.
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| Catedral de León |
Sin embargo, lo peor del Camino son las entradas y salidas de las grandes ciudades. Y León no es excepción. Además, la impresión es que es una ciudad mucho menos cuidada que Burgos o Pamplona. Seguimos el Camino oficial hasta la Catedral, donde descansamos y nos hacemos las fotos de recuerdo correspondientes, también sellamos la compostela y nos encaminamos definitivamos hacia el apartotel.
Como tenemos mesa y silla, decidimos comprar en el Mercadona de al lado la cena y desayuno del día siguiente. No podemos lavar (no da tiempo a secar la ropa), pero tenemos todas las comodidades soñadas: Internet, Bob Esponja en la tele, una cena que sabe a gloria, la cerveza fresquita, el melón correcto, Italia gana a la Merkel 2-0... ya solo quedan dos etapas más por esta vez.



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