lunes, 15 de julio de 2013

Etapa 22: Ponferrada - Villafranca del Bierzo (24 km.)

Buena noche la que pasamos en el albergue de Ponferrada. Como de costumbre, nos ponemos en marcha casi todos los peregrinos a un tiempo. El Camino da un rodeo innecesario; todo sea por aquello de seguir la tradición. Resulta halagador encontrarse un monumento a los donantes de sangre. Debería haber más en otras ciudades. Y otro al respeto. Y al sentido común, pero visten más esas esculturas abstractas que no dicen nada.

Iglesia neorrománica de Compostilla
Es lunes, pero son las 7 de la mañana, y a esas horas solo hay españoles en las carreteras de acceso a las grandes ciudades. Salimos dejando a un lado el Museo Nacional de la Energía, que no tiene nada que ver con El Camino, pero es de las cosas que me gustaría visitar; seguro que es muy didáctico. Como hay niebla y hace fresco y el trazado es bastante llano, vamos más deprisa de lo normal y sin duda más cómodos que en las dos etapas anteriores. Atravesamos Compostilla y Columbrianos, donde sellamos las credenciales.

Al llegar a Fuentes Nuevas un señor nos regala una rama de cerezo repleta de cerezas, con las cuales empezamos el desayuno. Desgraciadamente tenemos que dejar el pueblo de malhumor tras intentar desayunar en el bar del pueblo sin conseguirlo: no solo la cara de la camarera es de las que parece que te hace un favor por venderte un desayuno, sino que deja colarse prácticamente a varios supuestos  peregrinos, que por supuesto se cuelan sin el menor miramiento.

Viñedo del Bierzo
Afortunadamente, en el siguiente pueblo, Camponaraya, encontramos un bar (El Reloj) muy agradable donde nos sirven un buen café y unas deliciosas y enormes tostadas. La televisión escupe las noticias de siempre: corrupción política. En estos meses tocan Bárcenas y PP. Repuestos del cansancio, ponemos rumbo a Cacabelos. Hasta aquí los viñedos nos han acompañado durante bastantes tramos, y antes de llegar a Cacabelos nos encontramos unas instalaciones del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Bierzo.

Cacabelos es una localidad de cierta entidad. Aquí hicimos noche la primera vez que hicimos en El Camino, en el polideportivo: el albergue estaba lleno y lo abrieron para nosotros. Cenamos entonces en el restaurante de Prada a Tope. Esta vez atravesamos el pueblo a pie, aprovechando para sellar en una pequeña ermita y comprobando que tiene bastante vidilla. Antes de dejar el pueblo un paisano me explica cómo funcionaba el lagar que hay expuesto al pie de El Camino. Y la verdad, pensaba que sabía cómo funcionaba, pero estaba equivocado.

Puerta del Perdón (Villafranca del Bierzo)
Después vendrá Pieros y varias subidas y bajadas antes de llegar a Villafranca del Bierzo. En este tramo empezamos con la traducción al italiano del clásico "Un elefante se balanceaba...". También degustamos cerezas (directamente del árbol) otra vez. Llegamos cuando empieza a apretar el calor y decidimos alojarnos en el refugio Ave Fénix, justo después de la iglesia de Santiago y su preciosa Puerta del Perdón. En el refugio ya empezamos a encontrarnos muchas caras conocidas. Tomamos posesión de nuestras literas, nos duchamos y nos zampamos un excelente menú en el bar que hay en la calle Campo de la Gallina (no sé el nombre), delicioso y a un precio razonable.

Después de una breve siesta, me lanzo a la caza y captura de un enchufe para recargar el móvil. La mayoría de los albergues no contaban con esta nueva necesidad del ser humano, con lo que resulta curioso el espectáculo que ciertos homo peregrinus ofrecen al observador, normalmente al atardecer, cuando el albergue ofrece escasos enchufes.

Otro espectáculo habitual que me sorprende casi igual es cómo llegan a ponerse los pies de ciertas personas. En algunos casos serán pies no acostumbrados o poco preparados, pero en más de uno son calcetines y calzado absolutamente inadecuado, sobre todo botas de alta montaña. Es por ello que en no pocos albergues, como en este, te encuentras personas "expertas" en la curación de todo tipo de males de los que afectan a los pies de los peregrinos. En este albergue, una señora brasileña le hizo una cura de las ampollas a mi sobrino. 

Una última curiosidad: en este refugio coincidimos con varios ciclistas, uno de los cuales fue vecino de nuestra localidad hasta hace poco. Y aún más: conocemos a unos jóvenes (tres chicas y un chico) que acaban de terminar su carrera en la Universidad de Alcalá de Henares (Farmacia, al menos, no sé si todos). A los ciclistas, lógicamente, ya no les veremos más. Pero a los licenciados sí, ya que van a pie...

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