Mostrando entradas con la etiqueta Cizur Menor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cizur Menor. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de julio de 2011

Etapa 3: Cizur Menor - Puente la Reina (19 km.)

A las 6:00, todos arriba. Somos los últimos de la habitación. Hasta los conichiguas se han pirado. Desayunamos en el albergue, según lo previsto.

Ya de camino, marcha total durante los primeros kilómetros: la pequeña y el que suscribe canturrean canciones de todo género y época entre campos de girasoles. Probablemente gracias a ello, la subida hacia el Alto del Perdón parece menos dura de lo que la pintan para el rosario de peregrinos que allí coincidimos. Algunos (los vascos) parece que llevan prisa. En el Alto nos hacemos varias fotos con el curioso monumento que allí hay.

Cuando estamos reponiendo fuerzas llega una furgoneta conducida por un individuo de color y nos entrega propaganda de uno de los refugios de Puente la Reina. Me parece un poco triste... o quizá no. Empezamos a descender por un pedregal sumamente incómodo, tras el cual vamos atravesando un pueblo tras otro, con escasas paradas. El resultado es que a las 12 estamos llegando al destino de la jornada, pero fundidos. A lo que contribuye haber desayunado tan pronto.

Llegamos a Puente la Reina y nos vamos directos al refugio recomendado por Maribel. Es un cámping pasado el puente y tras una considerable cuesta arriba. De hecho es el que anunciaba el personaje del Alto del Perdón. Ciertamente todo está en buen estado y resulta agradable. El que nos atiende, eso sí, es un borde de cuidado. Da la sensación de que te hace un favor cuando te atiende. Descansamos un poco y decidimos comer de menú, seguido de una merecida siesta.

A las 18:30 nos bajamos al pueblo, hacemos las fotos de rigor y compramos la cena y el desayuno del día siguiente. Mi señora está fastidiada por los excesos del día, yo sigo con mis gemelos cargados, pero los pequeños no solo no se quejan: no paran. De vuelta al cámping-albergue disfrutamos del hermoso y emblemático puente medieval. La cena sabe a gloria y volvemos a dormir como auténticos lirones una noche más.

domingo, 3 de julio de 2011

Etapa 2: Larrasoaña - Cizur Menor (20 km.)

Con el mismo plan del día anterior nos ponemos en marcha, desayunar después de recorrer unos 10 kilómetros, pero pertrechados esta vez de unas sabrosas galletitas. Imposible otro plan, porque en Larrasoaña no hay sitio donde desayunar a esas horas (hay máquinas de café y bollería, lo que faltaba).

Se nota que estamos menos frescos que el primer día. El Camino tiene un largo tramo al borde del río Arga. También vemos muchos ciclistas, quizá porque es domingo. En el descenso hacia Arre aparece la lluvia, pero es muy débil. Aún así, la pequeña estrena la capa (le pirra todo lo que sea estrenar ropa, aunque sea un simple chubasquero).

Tras cruzar el puente que termina en el albergue de la Trinidad de Arre, cerca del cual hay un batán, enfilamos la calle principal de Villaba y llegamos por fin al merecido desayuno. Rico, rico. Y añadimos un nuevo sello en un bar de la calle Mayor. Ya solo quedan 5 kilómetros para Pamplona. El mayor nos avisa de que pasamos cerca de la casa natal de Miguel Induráin. Nos cuadramos en homenaje al más grande ciclista que hemos tenido y seguimos Camino.

Puente de la Magdalena
Los nenes se empiezan a quejar de aburrimiento, pero ellos dicen que les duelen los pies, así que aplicamos la técnica del efecto placebo y les cambiamos el calzado por las chanclas. Mano de santo (¿o pie de santo?). El Camino en Pamplona no tiene pérdida en ningún momento: basta no dejar de mirar al suelo. Entramos en el caso antiguo por el puente de la Magdalena y la Puerta de Francia. Dedicamos un rato a pasear por Pamplona, visitar la capilla de San Fermín en la iglesia de San Lorenzo. Vemos una carrera corta cuyo recorrido parece coincidir con el recorrido de los encierros, aunque es más corta (900 metros). Faltan pocos días para las fiestas. Me plantean participar, pero dudo que con botas y mochila vaya a hacerlo bien. Y tras engullir unos bocatas de jamón ibérico salimos hacia Cizur Menor. Son las 14:30.

Aunque hace calor, consigo que la grupeta acelere para reducir el riesgo de no encontrar plaza en el albergue si nos alcanzan los peregrinos que nos siguen. Es una broma, a esas horas no hay problema de ningún tipo. Además, hay dos albergues: el de Maribel y el de la Orden del Malta. El de Maribel es más caro, pero qué narices, que no se respire pobreza. Nos aseamos y compramos el desayuno del día siguiente. Esta vez vamos a probar a desayunar antes de comenzar a andar, pues nos avisan de que no hay donde desayunar hasta bien pasado el Alto del Perdón.

Ya en el agradable patio del albergue, departimos con otros peregrinos. Uno de ellos es una valenciano maratoniano (maratón de Nueva York incluido). Conversación asegurada. Después encargamos unas pizzas en un Domino's Pizza de Pamplona para cenar. Mientras tanto, la pequeña se ha hecho experta en alimentar tortugas agresivas, poner cordones y curar ampollas (un detalle de la alberguera ampliamente agradecido por todos). Llueve un rato, cenamos y a la cama.